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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Esperas y te desesperas.



No nos damos cuenta y nos pasamos media vida esperando para empezar a vivir. Deseamos que lleguen muchas cosas que quizá no vayan a llegar, o quizá sí, pero mientras tanto no nos percatamos de que algo se nos va en esa espera y es la propia vida.

Todos tenemos sueños, metas, esperanzas… Es muy fácil desear que eso llegue; aquel que diga que no lo desea, miente. Pero a pesar de ello hay que tener en cuenta una cosa importantísima: nada en esta vida vuelve atrás. Así que, a veces, hay que pararse a respirar, envolverte en una manta y mirar por la ventana en invierno mientras te tomas leche caliente. Dejarse sorprender por el día a día es difícil pero necesario, sólo así, cuando consigamos llegar al final del camino, o cuando no consigamos nuestras metas, podremos mirar hacia atrás y decir “sí, ha merecido la pena”.

lunes, 25 de junio de 2012

Te dejas llevar.


Abres los ojos después de haber dormido apenas una hora y el sol te da en la cara, te molesta. Te diriges al cuarto de baño y abres el grifo tratando de lavar así las penas que te inundan y olvidarte un poco del dolor. Vas quitándote la ropa como quien se despoja de aquello que le mantiene en pie y, cuando ya estas completamente desnudo, en cuerpo y alma, te metes en la bañera sintiéndote completamente perdido.
Entonces te lo puedes permitir porque el mejor momento para romper llorar, supongo, es cuando el agua te da en plena cara. Las gotas se confunden con las lágrimas y puedes derrumbarte sin miedo, o al menos sabiendo que ese momento es solamente tuyo. Piensas en que tarde o temprano tendrás que salir y afrontar otro día, otras veinticuatro horas de agonía, pero te sientes débil y prefieres quedarte ahí donde nadie puede herirte. Recuerdas cuando años atrás ibas a la playa y las olas te cubrían, te mecían una y otra vez para llevarte a una orilla repleta de oportunidades.
Sucede, echas de menos todo aquello y te dejas llevar; dejas también que el agua te cubra, que invada cada poro de tu piel porque ya nada reconforta tanto como para reunir las fuerzas necesarias para volver a empezar.


martes, 20 de diciembre de 2011

A veces es mejor no saber.


Cuando te entre la curiosidad y quieras hacer una pregunta debes pararte a pensar si verdaderamente estás preparado para escuchar la respuesta. Ya se sabe que la curiosidad mató al gato y una vez pronunciada la pregunta no se puede volver el tiempo atrás.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La magia de esconderse.


Recuerda que si te escondes no podrá llegar a ti ni lo malo ni lo bueno.


sábado, 3 de septiembre de 2011

Amor y respeto.

¿Acaso puede pedirse otra cosa en los tiempos que corren? Es demasiado triste ver como esos dos pilares fundamentales se dinamitan cada día sin que a nadie se le encoja el corazón por ello.
Hemos llegado al punto de pasar por alto los pequeños gestos de la vida que nos mantenían cuerdos. ¿Dónde han quedado el “buenos días” y el “gracias”? ¿A dónde se han ido la buena educación y el cariño? ¿Y la sonrisa sincera? Para qué. Ya no perdemos ni un segundo en escuchar al prójimo, en permitir que alguien marque nuestra vida, porque estamos demasiado ocupados como para regalar una parte de nosotros.
Ahora llevamos al extremo aquello de “honor a quien honor merece”, tanto que ya ni siquiera dejamos que nadie se nos acerque. Hemos levantado un muro de tres metros de altura y practicamos lo del ojo por el ojo y el diente por el diente.
Y yo, que lo veo todo desde el objetivo, sé que pocos son los que se paran a pensar en estas cosas, al igual que pocos son los que las demandan. Si me preguntasen como vamos a evolucionar diría que precisamente así, cada día un poquito más tristes, cada día un poquito más solos.

¡Amor y respeto señores, que no cuesta tanto!

 

jueves, 23 de junio de 2011

Telarañas en el alma.

“Más vale la pena en el rostro que la mancha en el corazón.”


Supongo que una telaraña implica una decepción, un sueño roto, una noche sin dormir.

miércoles, 1 de junio de 2011

Tal vez...




 Un día me encontré esta pintada y no pude evitar pensar en la cantidad de cosas que se nos exigen y en las pocas que cumplen las personas que mandan. Ironías de la vida, tal vez.
Es como cuando caminas por la calle y te encuentras uno de esos carteles que dicen “prohibido fijar carteles”; a mí me dejan con un mal sabor de boca, sensación de no haberlo entendido del todo bien.
Puede que eternamente sigan siendo ironías de la vida, tal vez…






martes, 24 de mayo de 2011

Dejar que pase el tiempo.



Con el tiempo voy aprendiendo que la mañana te ayuda a ver las cosas con claridad. Sí, lo que antes dolía mucho hoy es sólo una caricia y duele mucho menos.
Para todo necesitamos tiempo. Tiempo para encontrar la calma, para volver a casa, para tomar decisiones, para disfrutar el momento. Tiempo, para contarle a un niño un cuento, para valorar lo que vas haciendo, para parar si vas corriendo, para sacar tus conclusiones. Necesitamos tiempo para respirar, tiempo para reír, tiempo para llorar, tiempo para perder el tiempo…
Se necesita tiempo para todo y lo único que no tenemos es eso… Tiempo.



lunes, 2 de mayo de 2011

Tu pequeño cuerpo a menudo tan grande.


¿Alguien puede mirar esos ojos y no perderse? Yo no.
A través del objetivo he visto pasar muchas miradas. Unas han sido más sinceras y otras, sin embargo, más amargas, unas más cómplices, otras que guardaban más secretos, algunas tenían miedo mientras que otras brillaban con luz propia. Muchas miradas y todas diferentes.
La gente adulta a menudo pierde la magia pero la mirada de un niño es siempre poderosa, te cautiva, te enreda.
¿Cómo puede una personita tan pequeña transmitir tanto? En el fondo creo que los pequeños a menudo son tan grandes que a su lado nosotros, los grandes, nos volvemos minúsculos.

martes, 12 de abril de 2011

Simpatizar con la tristeza.


Una despedida es necesaria para volver a reencontrarse.


A fuerza de retratar momentos he llegado a la conclusión de que hay demasiadas personas marchándose y muy pocas volviendo a un hogar. Debería existir un equilibrio y que todo el mundo al llegar a casa se encontrase la luz encendida y un abrazo caliente y reconfortante.
Sin embargo aquí estamos viéndonos partir, siempre ha sido más fácil simpatizar con la tristeza.

martes, 29 de marzo de 2011

Vuelven a la misma caja.

Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único.   Agatha Christie

Al final, nada es bueno ni malo, o quizá sí pero ya no importa. Distintos puntos de vista hacen mágico este arte. Puedes verlo todo iluminado por la luz o por las sombras, porque incluso ellas iluminan en cierta manera, y si te aventuras a mirar lo profundo de las cosas, de las personas, de la vida… te das cuenta de que todo es un continuo debate entre el bien y el mal pero, una vez terminado el juego, tanto el rey como el peón vuelven a la misma caja.

jueves, 24 de marzo de 2011

Julia.

Hoy el cielo estaba algo triste y llovían carteles, pude ver a una chica arrojándolos al fiero viento desde una ventana. Cuando uno se me estampó en la cara pude leer:

Julia, retratista de todas las caras de una moneda. ¿Cuál quieres ver tú?

Y debajo un teléfono, supuse que el suyo.
Así es ella, primero observa y luego utiliza su ojo mágico para capturarlo todo sin que tú llegues a darte cuenta. Es como esos papeles, volando lejos con el viento, descubriendo quién sabe qué lugares perdidos. Se deja llevar por la corriente y allá donde mira siempre hay belleza. Yo siempre he creído que la belleza va intrínseca en ella, en cada una de sus pestañas. Es algo alocada a veces, pero a mí me gusta.